| Los
gamos por su peculiar belleza han despertado
fascinación en el hombre desde la
antigüedad. Originalmente procedentes
de Persia, fueron introducidos en Europa
por las culturas griega y romana, aclimatándose
especialmente bien desde entonces en las
regiones mediterráneas, debido a
su predilección por los climas suaves
y cálidos.
Resulta llamativo el cambio de color de su pelaje, en función de la estación
del año: durante el verano son de color rojizo, con unas características
motas blancas, que parecen graciosas pequitas; pero en el invierno adoptan un
color grisáceo.
Al celo del gamo se le suele dar el nombre de ronca, y tiene lugar en octubre.
El macho cubre a varias hembras y emite su peculiar ronquido para defender el
harén de posibles competidores.
El desmogue o caída de la cuerna vieja se produce a principios de la primavera,
iniciándose casi de inmediato el crecimiento de una nueva cuerna, que
alcanza sus dimensiones definitivas también a la entrada del verano. Más
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